22 abr. 2002

El adiós de un clásico

El Mensajero se despide de la Segunda División B, después de diez temporadas de alternativas

El Mensajero puso fin a la incertidumbre. El conjunto palmero, destinado a sufrir durante toda la temporada, consumó su descenso al grupo canario de Tercera División, después de empatar ante el Talavera en el Municipal El Prado.

El representante de la isla Bonita se va con más pena que gloria. Los rojinegros, que se habían erigido como uno de los clásicos de la categoría, ha dejado un gran vacío en el balompié tinerfeño. Su participación en la categoría de bronce ha tenido momentos de gracia y de tristeza. En esta ocasión le ha tocado sufrir el negativo.

Los mensajeristas dejan un bagaje para la historia, puesto que ha sido colista en 24 jornadas, perdiendo la oportunidad de salir de las posiciones complicadas en los primeros compromisos del campeonato. A pesar del buen momento final de los palmeros, los rivales no le perdonaron.

Desde el principio se sabía que no iba a ser el año del Mensajero. Se confió en un hombre de la casa para dirigir al equipo, Manolo Acosta, pero fue destituido en la octava jornada, llegando el gallego José Ramón Arteche.

El paso del técnico norteño por el representativo de la isla bonita no fue el más destacado. Después de dirigir 15 encuentros ligueros, el bagaje cosechado por José Ramón Arteche era inferior al que había dejado Manolo Acosta en sólo ocho jornadas, por lo que también fue destituido.

Después de barajar varios nombres, se decidió volver a confiar en el técnico inicial, Manolo Acosta, quien logró cambiar la mentalidad del Mensajero, pero el tiempo jugó en contra de los rojinegros. Haciendo buen fútbol y demostrando que la clasificación no es justa, el conjunto palmero se va con la cabeza bien alta.

La huída de jugadores fue otro de los grandes contratiempos que sufrió el Mensajero. Toño, Araujo, Pitti, Juan Carlos Ramos, Gustavo Miguel, Jaime, Juanvi, Diego Morín e Iñaqui Carrasco no acabaron la temporada con el conjunto palmero. Estas ausencias fueron sustituidas por Emilio Alvarez, Jorge, Vinuesa, Mere, Brenes y Giovanni, pero no lograron salvar al equipo.

Esta remodelación de la plantilla perjudicó los intereses de los rojinegros, que ganaron enteros en la faceta defensiva, pero que perdieron mucha calidad en la punta de ataque con la marcha de Juan Carlos Ramos.

Los problemas económicos que atraviesan los palmeros también fue un factor en contra. Los jugadores rojinegros decidieron realizar varios plantes, con el fin de que se le abonara las mensualidades que se tenían pendientes. Esta irregularidad no benefició en nada el trabajo del representativo de la isla bonita, que intentó contentar en lo máximo a sus jugadores, pero en la mayoría de los casos, sin éxito.

Por si fuera poco, los palmeros no han podido disfrutar de un terreno de juego de forma habitual. La mayoría de sus choques los ha disputado en el Rosendo Hernández, aunque el Municipal de Aceró, de Los Llanos de Aridane, también ha acogido algún choque de los rojinegros.

La 'supuesta' remodelación que se está realizando en el Silvestre Carrillo, sólo ha permitido al Mensajero ejercitarse en su recinto. Además, las dimensiones en las que ha entrenado a lo largo de la temporada, no son propias para un conjunto que milita en Segunda División B.

Así, este cúmulo de circunstancias han llevado a uno de los clásicos a perder una categoría, que por historial, nunca debió dejar. La planificación de la próxima campaña está en proceso y se basará en un único objetivo: ascender.

El fin de una década.- El Mensajero no debió despedirse de esta manera de la Segunda División B. El conjunto palmero ha sido uno de los clásicos en estas últimas temporadas y el rendimiento de esta edición ha empañado los éxitos logrados en las anteriores. El representante de la Isla Bonita deja a Tenerife sin representación en la categoría, a expensas de lo que puedan hacer los conjuntos de Tercera División en la fase de ascenso --si es que alguno se clasifica--.

El equipo rojinegro ha confiado más que nunca en una plantilla que no rindió al nivel que se esperaba y el gran esfuerzo económico realizado, no ha tenido fruto alguno.

Sin duda, el Mensajero ha vivido las dos caras del fútbol, la del éxito y la del fracaso. La negativa le ha tocado vivirla este año y es que el descenso es una noticia anunciada.

TEMPORADA 92-93
El Mensajero inicia su gira en la categoría de bronce del balompié español. Parte como novato y logra la permanencia con algunos apuros. José Antonio Fernández comenzó la temporada, pero José Antonio Barrios le sustituyó a falta de 11 jornadas para la finalización del campeonato. Acabó en la undécima posición y fue ganando experiencia en la división.

TEMPORADA 93-94
Los palmeros ya partían con experiencia, por lo que se plantearon mejorar el rendimiento de la temporada pasada. Y lo lograron. Bajo la dirección de Juan Ramón Fuertes, el Mensajero firmaba un excelente papel, pero problemas con algunos jugadores motivaron una destitución polémica. Era el inicio de Manolo Acosta, toda una institución en los rojinegros.

TEMPORADA 94-95
Fue un técnico canario el que llevó al Mensajero a la gloria. Pacuco Rosales firmó la mejor campaña de los palmeros en la categoría, donde lograron clasificarse para la fase de ascenso, después de finalizar con el subcampeonato en las manos, por detrás del Racing de Ferrol. Los palmeros firmaron una excelente liguilla y se jugaron el ascenso ante el Córdoba en la última jornada, pero se quedaron en la categoría.

TEMPORADA 95-96
El Mensajero volvió a la realidad. Despertaron del sueño de la temporada pasada y firmaron un campeonato muy regular. La octava plaza fue suya y el banquillo volvió a tener movimiento. Comenzó Pérez García y terminó Santiago Martín.

TEMPORADA 96-97
Toni Cruz se hizo cargo de las riendas palmeras. El técnico grancanario cumplió con el objetivo rojinegro, la permanencia. Además, era el primero en concluir una temporada con el Mensajero, además de Pacuco Rosales. El equipo concluyó octavo, pero no siguió.

TEMPORADA 97-98
Comenzaron los problemas. Después de un campeonato mediocre, el Mensajero se jugó toda la temporada en la promoción. El Zamora fue su rival y los palmeros lograron superarlo. Era uno de los mayores logros rojinegros. Martín Marrero firmaba el peor promedio como técnico y era destituido a la séptima jornada. Su puesto lo ocupó Francisco Parreño.

TEMPORADA 98-99
Después del sufrimiento, los dirigentes palmeros decidieron reforzar el equipo para no pasar apuros. José Antonio Fernández se hizo cargo del equipo y firmó una de las mejores campañas de los palmeros. El Mensajero recobraba la ilusión y comenzaba a ser uno de los clásicos de la categoría.

TEMPORADA 99-00
A pesar del buen rendimiento, el representante de la isla Bonita siguió confiando en el cambio de técnico. Llegaba al Archipiélago un desconocido, José Manuel Arévalo, que lograba llevar al Mensajero, por segunda vez en su historia, a la liguilla de ascenso a Segunda División A. De nuevo, la lógica se interpuso y el conjunto palmero se quedó en la división de bronce.

TEMPORADA 00-01
Los problemas técnicos se destaparon esta campaña. Hasta cuatro cambios hubo en el banquillo. Los palmeros, lejos de ver peligrar la categoría, no estaba tranquilo y después de destituir a Arévalo por Manolo Acosta, decidió fichar a Benigno Sánchez Yepes, que a su vez fue sustituido, de nuevo por Manolo Acosta. Los rojinegros comenzaban a tener problemas y la fuga de jugadores a final de temporada fue abismal.

TEMPORADA 01-02
El Mensajero comenzaba la pretemporada sin garantías y confiando en el jugador canario. El resultado fue nefasto y decidió conceder bajas para reforzar a un equipo, que nunca levantó el vuelo. Manolo Acosta en dos ocasiones y José Ramón Arteche se hicieron cargo del equipo. Las lesiones y los problemas económicos no perdonaron a un Mensajero que no sobrevivió.

Los protagonistas.- Los jugadores del Mensajero valoran las circunstancias por las que el equipo descendió de categoría. La mala suerte es un factor que destacan los futbolistas y coinciden en que el descenso no era un destino merecido para los palmeros.

Gustavo García.- El centrocampista conejero destacó que "el principio de la temporada no se nos dio de cara y el inicio fue bastante malo. Ante esta circunstacia hubo una destitución en el banquillo que el equipo no acabó de adaptar. Llegó un técnico con ideas totalmente opuestas con un fútbol más sacrificado y no fuimos capaces de adaptarnos. Llegamos a la recta final con mucha desventaja y la reacción llegó cuando no nos quedaba tiempo. De todas maneras, este equipo no va a tardar mucho en regresar a Segunda División B".

Juan Carlos Ramos.- Sin duda fue la baja más significativa de los palmeros. El jugador andaluz indicó que "al Mensajero le jugó la mala suerte. No había un mal equipo y después de reforzarse han logrado resultados positivos en estas últimas jornadas, que es lo que le ha faltado en el resto de la temporada. Lo más peligroso que le puede pasar a un equipo es meterse en la dinámica de perder partidos y al Mensajeor le ha pasado. Aunque no quieras, esta circunstancia le va comiendo la moral a los jugadores y fue una pena".

Pitti.- El jugador del Córdoba CF no disfrutó su estancia en La Palma y sobre el descenso del Mensajero aseguró que "todo viene por una mala planificación de primera hora. El equipo no estaba formado para el grupo III, ya que se pensaba que iba a estar encuadrado en el grupo I y esto descolocó un poco. Además, los medios de trabajo no eran los adecuados y las circunstancias no acompañaron. No habían herramientas para trabajar y para el jugador es un factor negativo. La moral era baja y así era difícil salir".

Gustavo Miguel.- El ex-defensa del Mensajero sabía que "desde un principio las cosas iban a ir mal", porque "Manolo Acosta era entrenador porque Márquez no tenía título nacional y es algo sospechoso. De todas maneras, con él no nos fue del todo mal y se sacaron dos victorias en los primeros siete partidos y dejó al equipo fuera de las posiciones de descenso".

"El cambio de entrenador fue clave", continuó, "Arteche no cuajó en el equipo y estando en una situación como la que vivíamos, no podemos jugar con un 4-5-1, porque teníamos la obligación de ganar y con un sólo delantero era muy difícil marcar goles".

"Otra de las circunstancias", agregó, "es que la plantilla estaba descompensada en el sentido de que habían dos o tres jugadores para una misma posición y después sólo había uno para otra. Además, entramos en la dinámica de perder partidos y fue bastante malo. El vestuario luchaba al cien por cien, pero era muy difícil. Tampoco entiendo como un equipo puede tener problemas económicos desde el primer día de la temporada. Este fue un factor que nos afectó mucho. Además, en cuanto a la destitución de Arteche, creo que tenía que haber llegado antes, porque Manolo Acosta llegó sin tiempo para hacer reaccionar al equipo".

Las dos caras.- Sin duda, Manolo Acosta y Pacuco Rosales, vivieron dos etapas diferentes al frente del Mensajero. El técnico palmero ha sufrido el descenso del equipo, mientras que el grancanario firmó la mejor temporada de los rojinegros en la categoría. Así, Pacuco vivió la cara y Manolo, la cruz

Manolo Acosta.- El técnico del Mensajero señaló que "hay muchas circunstancias por las que el equipo descendió. No se puede concretar una en particular. El equipo se hizo justito al principio de temporada, pero también se ha hecho en otras temporadas y hemos salido adelante".

"La situación económica no permite pasarte de un límite y algunas veces sale bien y en otras mal", añadió. "De todas maneras si se hace un equipo con un presupuesto alto no tienes nada garantizado porque nada más hay que analizar la situación del Castellón o del Benidorm. Desde un principio hubo mala planificación, pero el problema de las lesiones ha sido clave", finalizó.

Pacuco Rosales.- El preparador grancanario fue el primero en llegar a una liguilla de ascenso. Sin duda, fue el mejor año del Mensajero. Pacuco Rosales siente "tristeza porque el Mensajero es uno de los equipos que más años estuvo en la categoría. Es una pena, pero acumulaba varias temporadas luchando por no descender y llegó el momento".

"Creo", continuó, "que el llevar dos años sin jugar en el Silvestre Carrillo le ha perjudicado porque para el Mensajero es muy importante. Esta temporada, también han acumulado la marcha de jugadores y el cambio de entrenador y nunca ha ido bien".

Pacuco Rosales recuerda su estancia en La Palma y señala que "fue una temporada maravillosa. Fuimos subcampeones de grupo y jugamos la liguilla de ascenso. Tuvimos opciones en el último partido y estuvimos a punto de subir, pero perdimos ante el Córdoba".